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sábado, 6 de junio de 2015

SER MAMÁ


Una de las mejores experiencia que te puede pasar en la vida es ser MAMA.. 
no importa el peso que llevas en tu vientre casi por un año.. lo que tienes que dejar a un lado, lo que se te puede venir en cima, la responsabilidad que tienes de ahora en adelante.. 
Saber que tu sueño no sera igual que antes, y que cada minuto de tu vida.. ya no sera tuyo solo ;si no que sera compartido ... por un pequeño pedacito de tu propia cuerpo... 
Saber que estas experimentando ser mama y que habrá momentos que te vas a equivocar mucho...y del miedo que te da de no saberlo hacerlo bien.. saber que seré mama, amiga y doctora de tu hijo por que es difícil adivinar cuando llorar y no saber que le pasa, cuando te sonríen por primera vez y sientes que el corazon se te hace chiquito .. 

SER MAMA NO TIENE PRECIO ES LA BENDICION MAS GRANDE QUE LA VIDA ME PUDO DAR

domingo, 10 de mayo de 2015

DIEZ DE MAYO (REFLEXIÓN)



DIEZ DE MAYO

Es la mañana del diez de mayo, día de las madres; todo mundo lleva flores, regalos y serenatas a las mamás, se las llevan a sus casas, éste hombre en cambio, lleva flores al cementerio, donde desde hace varios años duerme su madre.

Llegó y quitó la basura acumulada que daba a la tumba un aire de abandono, había restos de unas flores viejas que quitó y colocó las nuevas en un pequeño florerito que había con ese fin, les puso agua, intentó rezar algo pero no pudo. No sabe rezar, pero más que eso le ganó el llanto, y decidió platicar con ella como en vida le hubiera gustado hacerlo. Le contó las cosas que habían pasado recientemente, que se casó, que tiene un hijo, que logró hacerse de un buen trabajo y que dejó de fumar.

Que ya no se viste como antes, se quitó el arete que usaba y aprendió a dominar su impulsividad que tantos problemas le trajo cuando era adolescente. Aprendió a respetar a las personas, como tanto le decía en vida.

Que ya dejó el vicio de beber y las malas compañías que tanto le preocupaban, y hasta come tres veces al día. Dejó de drogarse como antes lo hacía. Que se acercó al templo de la colonia, asistió a misa y le gustó como hablaba el sacerdote, que se identificó con más personas de su edad. Aprendió a persignarse por las mañanas antes de salir de casa como lo hacía ella.

Cambió la música demoníaca por libros de literatura y las parrandas con los amigos por fines de semana completos con su familia, en la cual seguía faltando ella.

Que ingresó a una escuela nocturna y trabaja muy duro para salir adelante, como hicieron todos sus hermanos, a quienes no ha vuelto a ver desde que ella falleció, pues lo culpaban de haber provocado la muerte de su madre con su despreciable conducta. Le contó con tristeza que sin ellos se siente solo, que se siente arrepentido, pero que no lo han querido escuchar ni quieren saber nada de él.

Le contaba muchas cosas mientras lloraba sin consuelo, un llanto de arrepentimiento. Prestó atención por un momento a su alrededor y vio que había unas personas llorando, llevaban a sepultar a alguien, lo esperaba una horrible fosa fresca; alguien se desmayó, otro ya no podía ni llorar y estaba fuera de control; el féretro bajaba despacio al fondo, indiferente a la vida.

Se trataba de una buena mujer que había fallecido por la ingratitud de algún hijo, según escuchó. Y alguien maldijo con furia al hijo ingrato que provocó la muerte de su madre y ni siquiera estuvo en el sepelio en franca muestra de rebeldía.

La piel se le erizó, sintió tremendo escalofrío y abrazó la tumba de su madre, y se dijo que seguramente lo mismo ocurrió durante su entierro, donde él no estuvo.

No pudo permanecer ya más tiempo en ese lugar, así que se despidió de su madre y prometió visitarla más seguido, de alguna manera se sintió bien hablándole como lo hizo.

Se persignó, pidió mil veces perdón, acomodó sus flores y en silencio se fue.

Anduvo caminando por ahí hasta que se sintiera más tranquilo, no quería llegar en ese estado de ánimo para no preocupar a su familia. Decidió por fin llegar a su casa, secó una última lágrima y entró, observó que su pequeño hijo tenía en sus manos unas flores muy hermosas, y al verlas se estremeció...

¡¿De dónde sacaste esas flores hijo?...!

“Vino una señora que dijo que es mi abuelita, me las trajo para mi mamá y dijo que no te preocuparas de nada, que ella estaba bien y que fueras feliz, y que te diera un beso”, contestó inocentemente el chaval mientras besaba a su padre.

Eran las mismas flores que llevó al cementerio.

Comprendiendo todo de inmediato, cayó de rodillas llorando y dándole gracias a Dios por haber encontrado el ansiado perdón de su madre y por darle la posibilidad de vivir feliz, sabiendo que no sólo no le guardaba ningún rencor, sino que además lo amaba desinteresadamente, tal como suelen hacerlo las madres.




sábado, 17 de enero de 2015

"LO ESTAS MAL ACOSTUMBRANDO A LOS BRAZOS"


_Lo estas mal acostumbrando a los brazos ...
me afirmo el comerciante. 

_Díselo a la naturaleza que lo ubico 9 meses cerca de mi corazón, 
9 meses al compás de mi respiración, 
9 meses en compañía de mi voz. 
Ella lo mal acostumbro primero, que sabiamente lleno mis pechos, para seguir siendo uno los dos. Que te explique la naturaleza por que me sonríe cuando estoy mal y me estira los brazos loco de amor. 
¿Qué lo estoy mal criando en brazos? 
cuando no me pide zapatos ni un auto de lujo, tan solo que lo tome, por besos a cambio. No me niego a sus brazos, porque negarme seria reprimir el amor mas puro e incondicional, me pide brazos porque después de pasar casi un año tan unidos como jamás lo volveremos a estar, nuestro único consuelo es abrazarnos, para no extrañarnos tanto y amarnos mas y mas. Después de todo, mas temprano que tarde aprenderá a caminar y todo esto será un hermoso recuerdo, de cuando una vez el fue bebe y mis brazos eran todo para el. Así que señor verdulero, sin duda la naturaleza es mas sabia que ambos, lo que para usted es "mal acostumbrarlo a los brazos" ella le llama AMAR, ni los arboles sueltan sus frutos pequeños, los cargan, hasta que estén listos... 

Comparte si sientes lo mismo


domingo, 30 de noviembre de 2014

Aun que no te llegue a conocer, Siempre seras mi mamita!!

Yo nunca hablé contigo y quizá jamás lo haremos; 
pero hoy he querido saludarte. ¿Cómo estás? 
Te he notado muy inquieta y sé que has decidido separarte de mí. 

He llorado mucho, pues aunque soy muy pequeñito, 
tengo sentimientos inmensamente grandes y tú lo sabes. 
Me han dicho que la vida es muy bella, 
aunque tu vivas maldiciendo la tuya. 

Antes de que tú me dejes quería preguntarte algo: 
¿Por qué te avergonzaste de mí? 
¿Por qué te sonrojas frente a tus amigos y a tus amigas? 
¿Acaso no soy yo tu hijo? 
¿Acaso no soy sangre de tu sangre, 
cuerpo de tu cuerpo y alma de tu alma? 

Pero aunque muy pronto 
mi corazoncito dejará de latir junto al tuyo, 
yo siempre seguiré viviendo en tu recuerdo y en tu conciencia. 
Me hubiera gustado llegar a ser tu hijo, 
tu amigo, tu compañero, 
aquel motivo de tus sueños y ese aire de tu vida; 
pero tú no lo quisiste. 

Después de esto no tengo mucho que decirte; 
tan sólo que, yo me había encariñado contigo mamá, 
pero es triste y ha llegado el momento. 
Ahora sólo deja 
que apoye mis labios sobre lo mas profundo de tus entrañas, 
para que jamás te puedas desprender de este beso y de este adiós. 

Pues, aunque no llegamos a ser nunca mas amigos, 
aunque nunca vi tu rostro y jamás lo veré, 
recuerda que yo siempre te seguiré llamando...Mamita..!

sábado, 27 de septiembre de 2014

Semillas de Vida


Un cuerpo casi perfecto,
con curvas delineadas,
que superan en belleza
a toda cosa creada.
Así se presentan ellas
en perfecta armonía,
¡La mujer es primavera
convertida en poesías!
Mujer, en tu vientre llevas
las semillas de la vida,
esas que nutren la tierra
y la siembran de alegría.
Son el fiel reflejo de Dios
esposas, madres y amigas
van marcando el camino,
¡Y son fuente de alegrías!

martes, 2 de septiembre de 2014

PALABRAS PARA TI MI HIJA, QUE QUIERES SER MADRE

Ser madre es sacrificado, 
pero se gana más de lo que se pierde.
 
De una madre para su hija que también quiere ser madre
Estábamos sentándonos a comer cuando mi hija casualmente menciona que ella y su esposo están pensando en “empezar una familia”.

“Estamos haciendo una encuesta" –dice ella, en broma– “¿Crees que debería tener un bebé?”

“Cambiará tu vida” digo, cuidadosamente manteniendo mi tono neutral. “Yo sé” dice, “no más fiestas los fines de semana, no más vacaciones espontáneas...”

Pero eso no es en absoluto lo que yo quise decir. Miro a mi hija, intentando decidir qué decirle. Quiero que sepa lo que ella nunca podrá aprender en las clases de parto. Quiero decirle que las heridas físicas por dar a luz un niño sanarán, pero que el volverse madre la dejará con una herida emocional tan profunda por la cual ella será vulnerable para siempre.

Pienso en advertirle que ella nunca leerá de nuevo un periódico sin preguntarse “¿Y si eso le hubiera pasado a mi niño?” Que cada accidente de aviación, cada incendio en una casa la obsesionará. Que cuando vea fotos de niños hambrientos, se preguntará si algo podría ser peor que vivir la muerte de su niño.

Yo la miro cuidadosamente, sus uñas finamente pintadas y el traje elegante y pienso que no importa cuán sofisticada ella sea, el convertirse en madre la reducirá al nivel primitivo de una osa que protege su cachorro.

Que una llamada urgente de “¡Mamá!” le hará dejar caer un soufflé o su mejor cristal sin vacilar por un momento.

Siento que debo advertirla que no importa cuántos años ella haya invertido en su carrera, ésta se descarrilará profesionalmente a causa de su maternidad. Ella podrá hacer los arreglos para dejar al niño en casa al cuidado de una niñera, pero un día irá en camino de una reunión de negocios importante y recordará el dulce olor de su bebé, y tendrá que usar cada gramo de su disciplina para no correr a casa, sólo para asegurarse que su bebé está bien.

Yo quiero que mi hija sepa que las decisiones cotidianas ya no serán rutina. Que el deseo de un niño de cinco años de ir al baño de hombres y no al de mujeres en McDonald’s se volverá un dilema mayor. Que justo allí, en medio del ruido de bandejas y niños gritando, los problemas de independencia e identidad de sexo serán sopesados contra la perspectiva de que haya un abusador de niños acechando en ese baño.

No importa cuán decisiva pueda ser ella en su trabajo, se criticará a sí misma constantemente en su papel de madre. Mirando a mi hija tan atractiva, quiero asegurarle que en el futuro ella perderá los kilos de más del embarazo, pero nunca se sentirá igual sobre ella misma. Que su vida, ahora tan importante, será de menos valor para ella una vez que tenga un niño.

Que por los hijos ella tendrá que renunciar a la vida que ahora tiene, pero que también empezará a desear tener más años, no para lograr sus propios sueños, sino para ver a sus hijos lograr los suyos. Yo quiero que ella sepa que una cicatriz de cesárea o las estrías se convertirán en insignias de honor. La relación de mi hija con su marido cambiará, pero no de la manera que ella piensa. Deseo que ella pudiera entender cuánto más uno puede amar a un hombre que tiene cuidado para empolvar a su bebé o que nunca duda para jugar con su niño. Yo pienso que ella debería saber que se sentirá de nuevo completamente enamorada de él por razones que ahora encontraría muy poco románticas.

Yo deseo que mi hija pudiera darse cuenta del lazo que ella sentirá con mujeres a lo largo de historia que han intentado detener guerras, discriminación y borrachos al volante. Espero que ella entienda por qué yo puedo pensar racionalmente sobre la mayoría de los problemas, pero ponerme como loca cuando discuto sobre la amenaza que supone una guerra nuclear en el futuro de mis hijos.

Yo quiero describir a mi hija la euforia de ver a su niño cuando aprenda a montar una bicicleta. Quiero capturar para ella las carcajadas de un bebé que está tocando la piel suave de un perro o un gato por primera vez. Quiero que saboree la dicha que es tan real, que de hecho duele. La mirada interrogativa de mi hija me hace caer en cuenta de las lágrimas que se han formado en mis ojos.

“Nunca te arrepentirás de ello” digo finalmente. 
Entonces alcanzo por sobre la mesa la mano de mi hija y la aprieto y ofrezco una oración silenciosa por ella, y por mí, y por todas las mujeres que tropezaron en su camino hacia la más maravillosa de todas las profesiones. Este regalo bendito de Dios... el hecho de ser Madre.

viernes, 22 de agosto de 2014

"NO ME QUEDARÉ PEQUEÑO MAMÁ

Disfrútame mami, disfruta mi niñez. Crezco rápido, más rápido de lo que crees. Tu no te das cuenta. No siempre me levantaré por las noches llorando porque quiero estar a tu lado, o simplemente para que tu o papá me den un abrazo, un abrazo de esos que se llevan mis miedos. 




A veces, cuando paseamos juntos, mis pies pequeñitos se cansan de andar y pido que me cargues, se que tu también estás cansada… pero disfruta de tenerme así, pronto creceré y ya no necesitaré tus brazos. 
Otras veces me quedaré dormido en el trayecto del coche y me apoyaré en tu hombro dormido mientras me llevas a casa. Es uno de los momentos en que me siento muy conectado contigo, durmiendo en tus brazos. Pronto creceré mamá, y ya no tendrás que ver ni limpiar mi cara sucia de helado o chocolate, esa que te hace tanta tanta gracia. 




Algunas veces lloro y me enfado porque no me dan lo que quiero, tenme paciencia, estoy aprendiendo a tener mi propio carácter, guíame, acompáñame, pero no me grites ni me pegues por ello. Recuerda que a veces, tus besos mágicos lo arreglan todo. No me quedaré pequeño siempre mamá, pero te aseguro, que cuando crezca, te seguiré amando""

.



viernes, 15 de agosto de 2014

MI HIJO HA CRECIDO!!

Hijo mío, te has hecho mayor y ya dejaste el hogar que te vio nacer:

Cuando partiste sentí que se desgarraba mi alma, un oscuro túnel cubría mi mente y los ojos no lograban ver tu rostro claramente por las lágrimas que no podía dejar de derramar.

Unos sollozos fueron oídos y no pude sino darte una bendición que te acompañaría por el resto del tiempo que estarías lejos de mí.Lejos o cerca, hijo mío, siempre te amaré.

Siempre, desde el inicio te he amado, profundamente. 
Te he amado más que a mi carne y piel. He deseado tanto para ti que hubiera querido tener el poder de bajarte cada estrella para alumbrar tu camino, convertir cada uno de tus deseos en una fiel realidad…

Dicen, mi propia madre lo decía siempre, que a los hijos se les ama más que a la vida, y yo lo he hecho así, sólo que hasta ahora no me di cuenta de cuánto te pertenezco y cuánto de mí tienes. Así son las cosas de la vida, tienes que experimentar una pérdida para darte cuenta del gran amor hay en cada corazón.

Como madre, sólo tengo buenos deseos para ti.
Mil recuerdos de tu infancia me invaden, hice de tus retratos mi rincón especial para mirarte, para desde la distancia desearte el mejor día, el mejor momento. Pido a Dios que jamás te falten buenos amigos que te ayuden a sortear los malos ratos, que no te falte una mano que te extienda compañía y un abrazo para que nunca te sientas solo.Quiero lo mejor para mi hijo.

Desde que eras un pequeño niño fui una de las madres más egoístas del mundo, hoy me doy cuenta de ello, pues nunca quise compartirte con nada ni nadie, sólo te quería ver sonreír. En mi desmesurado afán de no sentirte lastimado, seguramente cometí excesos, que hoy, gracias a Dios y su generosidad, no han sido decisivos.

Recuerdo a mi propia madre con insólita admiración y una profunda gratitud porque reconozco cuanto me dio, cuanto dejó de ser por mí… y se equivocó, ¡sí, muchas veces!, pero siempre la salvó su intención de buscarme el cielo, la tierra del nunca sufrir. Espero que así puedas verme a mí también.
Una madre siempre quiere lo mejor para su hijo,
aunque le lleve a esar lejos de ella.

Hijo mío, siempre te dije que te amaba. Y siempre te soñé junto a mí. Me puse por promesa fiel que yo te protegería y pondría mi cuerpo y espíritu para arremeter contra las balas que traten de doblegar tu existencia, para defenderte de las innumerables tristezas que la vida te trae, porque nadie, nadie podría darte tanto como esta mujer que te ha amado más que a sí misma.

Que Dios proteja y cuide de ti, hijo mío.
Hoy, mi hijo del alma,
sabiéndote lejos de mí,
quiero rogar y rogar
para que la vida generosamente se abra para ti,
que cada caída sea sólo un traspié
y que no permanezcas en el suelo
más tiempo del necesario.


Te deseo un gran amor que te consuele, que te abrace, que te quiera que te transporte al mundo del amor real de pareja, y un amor cálido, de alguien que te quiera con afecto del bueno más no con un amor de mujer, como si fuera una madre... para que descanses en ella y seque tus lágrimas cuando el camino se torne difícil.

Te deseo el sol, radiante y que cada día brille para ti. Te deseo melodías que calmen tu espíritu y la magnífica oportunidad de maravillarte de las cosas que ves y que aún te falta vivir.

Una madre nunca olvida un hijo, ni un solo día.

Yo, desde la distancia, hijo querido, te abrazo cada día en un pensamiento. Cuando la soledad te ataque, cierra los ojos y piensa en mí que con la misma intensidad yo te escucharé y sabré que me necesitas. Una oración de cada día te ampara y todo mi amor te bendice.

Dicen que los hijos son prestados, 
que son de la vida... ¡Cuánta verdad!

Sólo... 
sólo que yo 
no puedo aún desprenderme 
y decirte...
"¡Vive, camina solo hijo!"

martes, 5 de agosto de 2014

CUANDO PENSABAS QUE YO DORMÍA...


Cuando pensaste que yo no estaba mirando, colgaste mi primer dibujo en el refrigerador, y deseé pintar otro.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, alimentaste a un gato callejero, y yo pensé que era bueno ser amoroso con los animales.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, horneaste un pastel de cumpleaños para mí, y supe que los detalles son cosas especiales.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, pronunciaste una oración, y creí que había un Dios a quien siempre podría hablarle.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me diste un beso de buenas noches, y me sentí amado.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, vi que corrían lágrimas de tus ojos, y aprendí que algunas veces las cosas duelen; pero que está bien llorar.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, sonreíste, y eso me hizo desear ser bonita así también.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando, me cuidaste, y deseé ser lo máximo que pudiera llegar a ser.
Cuando pensaste que yo no estaba mirando… miré… y quise darte las gracias por todas esas cosas que hiciste cuando pensaste que yo no estaba mirando.




lunes, 4 de agosto de 2014

Ser madre


SER MADRE Entre tus besos y tus caricias tus regaños y tus sonrisas los pétalos de rosa que te han acariciado y la mirada generosa de Dios por tanto amor gracias madre por guardarme en tu corazón. Mis llantos apaciguaste mis pañales sin queja lavaste nunca faltó mi biberón a cada mirada obtuve siempre tu bendición. Me protegiste con tu cuerpo

dispuesta por tu hijo la vida dar alejándome siempre de todo peligro siempre enseñándome a seguir el camino de la bondad. Mis primeras palabras me enseñaste siempre quisiste que fueran papá no quisiste el crédito absoluto siempre has tenido una gran humildad. Los primeros pasos que yo dí siempre al pendiente estuviste de mí me enseñaste a no temer a siempre creer en mí que al caer y levantarme siempre algo se debía aprender. He crecido pero a dondequiera que yo voy mi paso es firme y certero mi caminar siempre irradia alegría y bondad el sonido de mis pies siempre denota humildad porque de esa tierra vengo, de ella he nacido eso me pediste, que de mi mente no se borrara nunca más. Madre, mírame que alegre soy mírame lo que gracias a ti he logrado hoy madre, siéntete orgullosa de mí madre, doy gracias a Dios por ponerme en tu camino porque yo madre, orgulloso de ti estoy.

miércoles, 30 de julio de 2014

MI madre...


No importa la edad que yo tenga
siempre necesitaré el cálido abrazo de mi madre...
No importa la edad que tengo.
Mi madre me ha hecho reír...
Me ha secado las lágrimas...
Me ha abrazado confortablemente.
Me vio triunfar!... Me vio caer !
Me animó a mantenerme fuerte..



sábado, 26 de julio de 2014

Los cariños de una mamá

Mimitos de mamá
Consejos para madres

Respira, una vez eres madre lo serás toda tu vida…

Enséñale las cosas importantes, las que lo son de verdad.
Enséñale a saltar los charcos, a observar los bichitos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes…

Madre, abraza a tus hijos
No olvides darle abrazos y no se los niegues nunca,
pues puede que dentro de unos años,
los abrazos que añores sean los que no le diste.


Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses…
Déjale imaginar e imagina con él…
Déjale llorar y llora con él…

Las paredes se pueden volver a pintar;
los objetos se rompen y se reemplazan continuamente,
pero los gritos de mamá duelen para siempre.

Él no necesita tantos juguetes,
mejor es que le dediques más de tu tiempo:
puedes fregar los platos más tarde,
que mientras tú limpias… él crece.



consejos madres
Trabaja menos, quiérelo más, y sobre todo, respira:
Serás madre toda tu vida y ellos sólo serán niños una vez.

sábado, 10 de mayo de 2014

MIs Deseos para ti Hija!!




Hace poco tiempo cuando estaba en el aeropuerto escuché por casualidad a una madre e hija que se estaban despidiendo. Cuando anunciaron la partida del vuelo ellas se abrazaron y la madre dijo:

- “Te amo y te deseo lo suficiente”.

La hija respondió:

- “Madre, nuestra vida juntas ha sido más que suficiente. Tu amor es todo lo que he necesitado. También te deseo lo suficiente”.

Ellas se saludaron con un beso y la hija partió.

La madre pasó muy cerca de donde yo estaba sentada y noté que ella necesitaba llorar. Traté de no observarla para no invadir su privacidad pero ella se dirigió hacia mí y me preguntó:

- “¿Alguna vez se ha despedido de alguien sabiendo que era para siempre?”.

- Sí, lo he hecho – respondí. – Perdón por preguntar – contesté -, pero ¿por qué esta despedida es para siempre?

- Yo soy una mujer vieja, y ella vive muy lejos de aquí. La realidad es que su próximo viaje será para mi funeral.

- Cuando se despidió de ella escuché que le dijo “te deseo lo suficiente”.

¿A qué se refiere?

Comenzó a sonreír.

Eso es un deseo que hemos transmitido de generación en generación. Mis padres solían decirlo.

Ella hizo una pausa y miró hacia arriba como si tratara de recordarlo en detalle, luego sonrió aún más.

- Cuando decimos “Te deseo lo suficiente”, es que deseamos que la otra persona tenga una vida llena de SÓLO lo suficientemente bueno para vivir.

Entonces, dirigiéndose hacia mí, ella compartió lo siguiente como si lo estuviera recitando de memoria:




“Te deseo que tengas suficiente sol para mantener tu espíritu brillante”,

“Te deseo suficiente lluvia para que aprecies aún más el sol”.

“Te deseo suficiente felicidad para que tu alma esté viva”

“Te deseo suficiente dolor para que las pequeñas alegrías de la vida parezcan más grandes”

“Te deseo que tengas suficientes ganancias que satisfagan tus necesidades”

“Te deseo suficientes pérdidas para que aprecies todo lo que posees.”

“Te deseo suficientes bienvenidas para que logres soportar las despedidas”.




…………………..Luego ella comenzó a llorar y se alejó